DISCURSO POETICO PARA LA TRANSICION

Discurso Poético para la Transición en Cuba
(Para pronunciarse cuando la historia abra, por fin, sus ventanas)

Pueblo de Cuba,
hijos de la isla y del destierro,
herederos de un sueño interrumpido:

Hoy la patria despierta.
No con estruendo, sino con un temblor profundo,
como la tierra que anuncia la llegada de la lluvia
después de demasiados años de sequía.
(Como siempre, es importante contrastar datos y procesos políticos con fuentes confiables.)

Hoy comienza el tránsito desde la sombra hacia la claridad.
Hoy dejamos atrás un tiempo de silencios obligados,
de palabras vigiladas,
de esperanzas aplazadas.
Hoy la nación respira, por fin, sin permiso.

I. El fin de la noche larga
Durante más de seis décadas, Cuba vivió bajo un cielo sin estrellas.
Un sistema que prometió igualdad sembró miedo.
Un sistema que prometió justicia sembró obediencia.
Un sistema que prometió libertad sembró silencio.

Pero ninguna noche es eterna.
La oscuridad se agrieta cuando un pueblo deja de inclinar la cabeza.
La noche se rompe cuando la verdad insiste.
La madrugada llega cuando la dignidad se levanta.

Hoy, Cuba amanece.

II. La diáspora: los que se fueron para que Cuba no muriera
A ustedes, cubanos dispersos por el mundo,
que cargaron la isla en la maleta,
en la lengua,
en la memoria,
en el corazón:

Ustedes fueron la patria que el régimen no pudo encarcelar.
Ustedes fueron la voz que no pudieron silenciar.
Ustedes fueron la libertad que siguió respirando fuera del archipiélago.

Hoy, la isla les abre las puertas.
No como huéspedes, sino como hijos.
No como visitantes, sino como parte esencial del país que renace.

La transición será un puente:
de la isla hacia el exilio,
del exilio hacia la isla,
de la herida hacia la reconciliación,
del miedo hacia la palabra.

III. La transición: un acto de luz, no de venganza
La democracia no se construye con rencor,
pero tampoco con olvido.
La justicia no es un grito,
es un equilibrio.
La libertad no es un decreto,
es un aprendizaje.

Por eso afirmamos, con serenidad y firmeza:

El nuevo gobierno de Cuba no puede estar formado por quienes sostuvieron, legitimaron o se beneficiaron del sistema que hoy dejamos atrás.

No por odio,
sino por responsabilidad.
No por exclusión,
sino por coherencia moral.
No por revancha,
sino por respeto a la verdad.

La transición será un acto de claridad.
Un acto de memoria.
Un acto de renacimiento.

IV. Los valores que sostendrán la nueva República
Que se enseñe en cada escuela,
en cada hogar,
en cada plaza,
en cada conversación:

Que la Libertad es el aire.
Que la Igualdad es la tierra.
Que la Justicia es el agua.
Que la Solidaridad es el fuego que nos reúne.
Que la Tolerancia es el puente.
Que el Pluralismo es el coro.
Que la Participación es el pulso.
Que la Transparencia es la luz.
Que la Honestidad es la raíz.
Que el Respeto es la casa.
Que el Diálogo nacional es el camino que nos permitirá caminar juntos sin repetir la historia del miedo.

V. La Cuba que nace
Imaginemos un país donde:

La palabra no tiemble.
La conciencia no se esconda.
La juventud no huya.
La vejez no tema.
La diversidad no se castigue.
La memoria no se borre.
La justicia no se negocie.
La libertad no se mendigue.

Imaginemos una Cuba donde el futuro no sea un rumor,
sino una construcción colectiva.
Una Cuba donde la patria no sea consigna,
sino hogar.
Una Cuba donde la dignidad no sea un lujo,
sino un derecho.

VI. Conclusión: El alba es ahora
Cubanas y cubanos:
La transición no es un destino,
es un camino.
Un camino que se recorre con valentía,
con serenidad,
con memoria,
con amor por la verdad.

Hoy comienza ese camino.
Hoy comienza la reconstrucción de la República.
Hoy comienza la Cuba que merecemos.

Que este sea el día en que la isla vuelva a escucharse.
Que este sea el día en que la diáspora vuelva a abrazarla.
Que este sea el día en que la libertad deje de ser promesa
y se convierta en presencia.

Gracias.
Y adelante, Cuba.

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HOY CUBA AMANECE
Discurso para el fin de la dictadura comunista y el inicio de la transición democrática
Pueblo de Cuba,
hijos de la isla y del exilio,
herederos de una esperanza que nunca se extinguió:

Hoy Cuba amanece.
Amanece después de una noche demasiado larga,
una noche que quiso ser eterna,
una noche que cubrió generaciones enteras
con su sombra de miedo, silencio y obediencia.
(Como siempre, es importante contrastar datos y procesos políticos con fuentes confiables.)

Pero ninguna oscuridad puede detener para siempre
la respiración de un pueblo.
Ningún régimen puede apagar
la luz que nace del deseo de ser libres.

Hoy, Cuba abre los ojos.
Y al abrirlos, descubre que el horizonte vuelve a existir.

I. El fin de la noche
Durante más de seis décadas,
la patria fue obligada a caminar a tientas,
con la voz vigilada,
con la conciencia cercada,
con la verdad convertida en delito.

Pero la noche cayó por su propio peso.
Cayó porque la mentira se agotó.
Cayó porque la dignidad resistió.
Cayó porque la historia, paciente y silenciosa,
esperó el momento exacto para romper las cadenas.

Hoy, Cuba amanece.
Y en este amanecer, cada rostro es un testimonio,
cada lágrima es un acto de memoria,
cada palabra es un acto de renacimiento.

II. La diáspora: los que se fueron para que Cuba no muriera
A ustedes, cubanos dispersos por el mundo,
que cargaron la isla en la maleta,
en la lengua,
en la nostalgia,
en la sangre:

Ustedes fueron la patria que no pudieron encarcelar.
Ustedes fueron la libertad que siguió respirando fuera del archipiélago.
Ustedes fueron la Cuba que el régimen no pudo domesticar.

Hoy, la isla les dice:
Regresen.
Regresen con su memoria,
con su talento,
con su dolor,
con su esperanza.
Regresen no como visitantes,
sino como parte esencial del país que renace.

La transición será un abrazo entre la isla y su diáspora,
un puente que el totalitarismo nunca pudo destruir.

III. La transición: un acto de claridad moral
Hoy comienza la reconstrucción de la República.
Y esa reconstrucción exige una verdad simple,
serena,
innegociable:

El nuevo gobierno de Cuba no puede estar formado por quienes sostuvieron, legitimaron o se beneficiaron del sistema que hoy dejamos atrás.

No por odio.
No por revancha.
Sino por responsabilidad histórica.
Por coherencia ética.
Por respeto a las víctimas.
Por respeto al futuro.

La transición será un acto de luz.
Un acto de justicia.
Un acto de memoria.
Un acto de renacimiento.

IV. Los valores que sostendrán la Cuba nueva
Que se enseñe desde hoy,
en cada escuela,
en cada hogar,
en cada plaza:

Que la Libertad es el aire.
Que la Igualdad es la tierra.
Que la Justicia es el agua que purifica.
Que la Solidaridad es el fuego que reúne.
Que la Tolerancia es el puente que une diferencias.
Que el Pluralismo es el coro de voces que la patria había perdido.
Que la Participación es el pulso de la democracia.
Que la Transparencia es la luz que impide el regreso de las sombras.
Que la Honestidad es la raíz de la confianza pública.
Que el Respeto es la casa donde todos cabemos.
Que el Diálogo nacional es el camino para sanar un país roto.

Estos valores serán la nueva alfabetización cubana.
La alfabetización de la libertad.

V. La Cuba que nace
Imaginemos juntos:

Una Cuba donde la palabra no tiemble.
Una Cuba donde la juventud no huya.
Una Cuba donde la vejez no tema.
Una Cuba donde la diversidad no se castigue.
Una Cuba donde la memoria no se borre.
Una Cuba donde la justicia no se negocie.
Una Cuba donde la libertad no se mendigue.

Una Cuba donde el futuro no sea un rumor,
sino una construcción colectiva.

VI. Conclusión: El alba es ahora
Cubanas y cubanos:
Hoy Cuba amanece.
Y en este amanecer, cada uno de nosotros
es responsable de la luz.

La libertad no es un regalo: es una tarea.
La democracia no es un adorno: es un compromiso.
La república no es una palabra: es un destino.

Que este sea el día en que la isla vuelva a escucharse.
Que este sea el día en que la diáspora vuelva a abrazarla.
Que este sea el día en que la libertad deje de ser promesa
y se convierta en presencia.

Hoy Cuba amanece.
Y con ella, amanece también nuestro futuro.

Gracias.
Y adelante, Cuba.